Frente constante vigilancia, acoso y cautiverio, Dama de Blanco se aferra a su fe y sale de los calabozos fortalecida espiritualmente
Marta Díaz Rondón
Juan Oriol Verdesia, el esposo de Díaz Rondón y también activista de la Alianza Democrática Oriental, fue arrestado en Banes, Holguín (pueblo de residencia de ambos opositores) en horas de la tarde del viernes 23. Percatándose de tantos arrestos y cercos policiales, Rondón decidio salir de la vivienda de su madre a las 8 AM del domingo. Tenia intenciones de asistir la misa dominical, regresarse a Banes y luego viajar a la primera misa del Papa Benedicto XVI en Santiago de Cuba. “Yo soy una católica practicante”, explica la activista, “pero las fuerzas del régimen no querían que yo fuera a misa”.
Esta actitud por parte de los funcionarios comunistas se hizo evidente cuando la Dama de Blanco se monto en un auto y se dio cuenta que estaba siendo perseguida por un carro de la Seguridad del Estado. Los agentes dentro del carro que la iba siguiendo dio ordenes de que el chofer parqueara el vehículo. “Los oficiales se acercaron al carro y me desmontaron a la fuerza, me dieron un golpe contra el carro, incluso me salió un hematoma en la cadera”, narro Rondón.
Ya detenida, la Dama de Blanco fue llevada para la Unidad de Instrucciones de Pedernales donde fue introducida dentro de una celda tapiada. Como protesta, Díaz Rondón se “planto”, negándose a tomar agua o ingerir alimentos. Describe que la celda “estaba en condiciones infrahumanas- había mal olor y un sinnúmero de insectos. Tengo muchas picadas de mosquitos. Era un lugar oscuro, y ahí estuve casi 80 horas”.
Durante uno de los días tras las rejas, varios oficiales del departamento de criminología del penal sacaron a Marta Díaz de su celda y la llevaron para un cuarto pequeño donde le tomaron las huellas y le tiraron fotos de frente y de perfil, “como si yo fuera un delincuente”, dijo Díaz. Tras este proceso, fue regresada a su celda.
“En esa celda, nosotros [los opositores] comenzábamos a vocear consignas a favor de la libertad cada vez que entraban a otro opositor”, recuenta la activista. Además, explico que el penal había sido vaciado de presos comunes y fue llenado de opositores provenientes de todas las regiones orientales del país.
Rondón paso las noches orando en los calabozos oscuros. “Rezaba el rosario y pedí por todos los presos políticos, por la paz del mundo, por nuestra Cuba, y le pedí al Señor que hiciera un milagro por esta patria”, cuenta Marta, añadiendo que debido a su huelga de hambre sus labios se le reventaron y estaban demasiado secos. Incluso, la opositora narra que estaba perdiendo su equilibrio debido a la debilidad, algo de que los guardias carcelarios se burlaban. Así todo, Marta afirma que “Dios me dio fuerza, no me desmaye”.
Alrededor de las 5 de la tarde del miércoles 28 de marzo, ya cuando el Papa Benedicto había salido de Cuba, Marta Díaz Rondón y la mayoría de los opositores encarcelados comenzaron ser excarcelados. En su caso, Rondón fue “botada en una carretera que estaba a 50 kilómetros” de su vivienda en Banes. La opositora tuvo que caminar todo ese tramo sintiéndose muy débil, físicamente.
Rondón asegura que ella no siente temor por las represalias en su contra y que la ola de arrestos contra los opositores cubanos no logro el objetivo de hacerlos claudicar. “Los represores son los que tienen mucho miedo a nosotros, aunque somos pacíficos”, dijo la Dama de Blanco, “nuestras armas son nuestras palabras”.
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Para mas información desde Cuba:
Marta Díaz Rondón – Móvil: +5352-771-639 / Twitter: @MartaDiazRondon
Fuente: http://pedazosdelaisla.wordpress.com/















