lunes, 29 de octubre de 2012

"CUBA" La reforma migratoria cubana: ¿por qué y por qué ahora?

Cuba representa para mi? Los años de mi primera infancia donde me formé y aprendí a crecer. Desde la toma castrista, Cuba representa tristeza, injusticia y lamento.Yo no es que esté indignado sino que vivo indignado, no solo por la total ausencia de libertades que existe en mi patria sino por la impunidad más absoluta de la tiranía cubana en cuanto a los métodos que usa para aplastar a todo aquel a quien se opone a su régimen dictatorial ========================================================

Emilio Ichikawa

Cuba anunció (octubre 16, 2012) una reforma o “actualización” de su política migratoria, e inmediatamente provocó un debate en torno a su alcance. Para un sector del exilio las reformas que haga el gobierno cubano entran en la categoría de la “inaceptabilidad”. No es que no quiera o desee reconocer los cambios que propone La Habana, sencillamente no puede aceptarlos porque hay un status quo montado en cimientos que no se pueden remover. Frente a este muro, se entiende que los elogios a la reforma migratoria cubana sean percibidos como una concesión a Castro.

Sin embargo fue el propio gobierno cubano, específicamente el Secretario del Consejo de Estado Homero Acosta, quien relativizó la “novedad” de la reforma migratoria al insistir en que no hay un antes y un después del anuncio del Decreto-Ley 302 (y otras normas) sino que de hecho Cuba ha estado ensanchando la legislación migratoria desde hace tiempo. Acosta llegó a usar estadísticas que trivializan la importancia de algunos puntos de la “actualización”, como es el caso de la eliminación del “permiso de salida”.

En su intervención en la TV CUBANA el miércoles 24 de octubre (2012) Homero Acosta parecía inquirir: ¿Cuánto de novedad puede tener realmente la eliminación del permiso de salida si “Según datos oficiales, entre el año 2000 y el 31 de agosto del 2012, de los cubanos que solicitaron el permiso de salida lo recibieron el 99,4 %.”? Lo que está indicando Acosta es que eliminaron el permiso de salida porque de hecho ya dicho permiso no funcionaba; es decir, que se trató en verdad de una medida simbólica: “Solo el 0,6 % fue denegado…” (Entre 2000-2012). En el mismo sentido, respecto a otros puntos de la reforma migratoria, el Secretario del Consejo de Estado pudo argüir que en fin de cuentas interesaban a un 10% de la población; que corresponde al por ciento de los que se quedan en el exterior cuando viajan por motivos particulares, porque la gran mayoría regresa (no se convierte en “emigrado”).

Se trata pues, literalmente, de una reforma (parcial en su interés) y no de una revolución migratoria. Precisamente porque la política migratoria cubana se estaba reformando independientemente de su anuncio, habría que preguntar por qué y por qué ahora se busca capitalizar el efecto público del hecho.

Hay disponibles en la prensa muchas respuestas de valor hipotético; de momento lo que me llama la atención son las respuestas que ha esbozado el propio sujeto de la reforma migratoria; es decir, el gobierno cubano. El protagonista tampoco ha sido muy preciso, pero ha dicho que no lo hizo por ganar simpatías y mucho menos por ceder ante presiones (de enemigos) y súplicas (de amigos). En concordancia con la propia palabra “actualización” también ha dejado caer la apreciación de que esto ha llegado en un momento en que la revolución había “madurado”; o simplemente porque era una promesa de Raúl (Castro).

Pero la causal que más me interesa, enunciada por el propio Homero Acosta en su comparecencia televisiva, es aquella que liga la “actualización” migratoria al movimiento de reformas económicas codificado por el VI Congreso del Partido Comunista. Transcribo a continuación las palabras de Acosta: “El trabajo que se ha llevado a cabo surgió a partir de la indicación del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, el General de Ejército Raúl Castro Ruz, de estudiar integralmente la política migratoria vigente en el país, sus implicaciones en el orden interno y externo, ajustándola a las condiciones en que se desarrolla el país actualmente y en el futuro previsible, a tono con las transformaciones económicas que tienen lugar…”.

De momento confieso que no distingo muy bien si se trata solo de una frase de Acosta, un protocolo, o de verdad existe una relación “reforma migratoria – reforma económica” un tanto velada (al menos para mí). Obvio que los procesos, una vez que se desatan, entran ellos mismos en conexión; pero eso no quiere decir que sus desarrollos singulares dependan esencialmente de ese nexo. La reforma económica cubana (confirmado por el enfoque “macro inversionista” que presentó el Canciller Bruno Rodríguez en la reunión de New York con residentes cubanos) se puede beneficiar con los aportes de la comunidad residente en el exterior, pero igual podría funcionar con un cierre total de puertos y aeropuertos para el exilio-emigración. De hecho las regulaciones aduaneras cubanas han pasmado algunos entusiasmos de hace un par de años, como es el caso de los envíos a Cuba y el negocio de “las mulas” (no así los viajes) hasta niveles alarmantes para los pequeños empresarios (legales o furtivos). Lo que quiero decir es que de esa causal “económica” de la reforma migratoria formulada por Homero Acosta, hay que pensar (dudar) un poco más.

Fuente: http://eichikawa.com/