martes, 11 de septiembre de 2012

"CUBA" La imagen de la mujer cubana cambia

Cuba representa para mi? Los años de mi primera infancia donde me formé y aprendí a crecer. Desde la toma castrista, Cuba representa tristeza, injusticia y lamento.Yo no es que esté indignado sino que vivo indignado, no solo por la total ausencia de libertades que existe en mi patria sino por la impunidad más absoluta de la tiranía cubana en cuanto a los métodos que usa para aplastar a todo aquel a quien se opone a su régimen dictatorial ========================================================

Lucas Garve
Fundación por la Libertad de Expresión
La mujer cubana del siglo XXI en un nuevo rol. Foto: cortesía de Lucas Garve.

(www.miscelaneasdecuba.net).- La imagen de la mujer cubana recompone sus rasgos en este siglo XXI. De la imagen de una mujer cubana tradicional, reflejo de las expectativas socio-culturales anteriores al 1959, a la de una cubana actual, hay un camino más largo que los cincuenta y dos años que las distancia.


Es más largo, porque en las mujeres cubanas la transformación sufrida provocó cambios en la sociedad que afectaron a los otros miembros de las familias. Antes del 1959, las mujeres tuvieron un desempeño activo como líderes sociales dentro de la sociedad cubana a partir del nacimiento de la República cuya Constitución de 1901, las borró del mapa, por así decirlo.

Esto causó que surgiera un movimiento de aliento feminista que llegó a ser fuerte y obtuvo para las mujeres cubanas a pocos años de la República reivindicaciones que en otros países en el mismo período eran inimaginables. Por ejemplo, la Ley de la Patria Potestad (que concedía a la madre la patria potestad de los hijos aunque hubiera de contraer segundas nupcias y la libre administración de sus bienes) se alcanzó en 1917, la Ley del Divorcio en 1918, la Ley del Sufragio femenino (1934), la Ley de protección a la maternidad de 1934, el Decreto Ley sobre el trabajo de la Mujer, el reglamento contra la prostitución organizada (1925).

En 1959, las mujeres cubanas contaban con más de 284 asociaciones. Fueron asociaciones de carácter político, religioso, cultural, recreativo, deportivo, filantrópico, laboral, obrero y de algunos órdenes más.

Pero a partir del 1961, el gobierno revolucionario impuso la FMC (Federación de Mujeres Cubanas) como la única agrupación femenina e incluyó al “feminismo” y el “ser feminista” como una posición ligada a la burguesía y al sistema capitalista.

Al igual que sucedió con asociaciones de grupos de descendencia y otras de carácter netamente cultural, todas desaparecieron para quedar “sectorizadas” por el nuevo régimen en organizaciones de filiación política gubernamental.

La mujer cubana de hoy ignora totalmente la historia de las luchas feministas en Cuba, aunque muchas de sus principales exponentes fueron mujeres que propagandizaron ideas socialistas. Muchas mujeres cubanas se han opuesto al régimen cubano desde el 1959. Nombres como los de Marta Frayde y Elena Mederos enriquecen el camino de la oposición cubana.

Pero la mujer cubana de a pie padece de las carestías impuestas por la debacle económica y la falta de soluciones a sus problemas y en su espacio privado muestra su desacuerdo y malestar por las dificultades de su vida; aunque hoy soporta la manipulación política y muchas de ellas aparenten simpatías formales hacia el régimen.

Un sector bien visible de las mujeres se distingue entre quienes hoy desarrollan cada vez más proyectos de subsistencia independientes del Estado y buscan soluciones económicas apoyadas y contando con sus propias fuerzas y medios.

Las actuales políticas económicas puestas en marcha por el Estado y el Gobierno cubanos hacen que las mujeres dirijan sus perspectivas hacia una mayor independencia del sujeto tradicional proveedor, como el marido, el Estado como patrón, el sistema estatal como gestionario principal de beneficios.

Muchas mujeres se dedican a la reventa de artículos, comestibles, etc., otras reducen su espacio privado para el sobrante ofertarlo mediante el alquiler de habitaciones, poco a poco resurge la figura de la antigua “casa de huéspedes”, que ahora alberga a turistas mochileros y antiguamente ofrecía alojamiento a muchos jóvenes estudiantes universitarios y la posibilidad de estudiar en la sede superior capitalina.

También hay que tener en cuenta que la presencia de mujeres profesionales en las ramas de la Educación y la Salud Pública ha disminuido a pesar del número de ellas que todavía componen el personal dedicado a esas tareas. Un salario que sólo alcanza para subsistir a medias provoca que muchas de ellas abandonen sus plazas para atender su casa y ganar algunos pesos mediante la reventa de artículos.

¿Volverán las mujeres mayoritariamente al interior de los hogares? ¿Continuará la deserción laboral femenina en aumento? Son dos interrogantes que habrá que seguir en busca de respuesta. Pero lo cierto es que el tiempo aquel de la incorporación masiva de las mujeres al trabajo, ya pasó.

Fuente: http://www.miscelaneasdecuba.net/