domingo, 1 de julio de 2012

"CUBA" Los vinculos entre el Medicare y Cuba

Cuba representa para mi? Los años de mi primera infancia donde me formé y aprendí a crecer. Desde la toma castrista, Cuba representa tristeza, injusticia y lamento.Yo no es que esté indignado sino que vivo indignado, no solo por la total ausencia de libertades que existe en mi patria sino por la impunidad más absoluta de la tiranía cubana en cuanto a los métodos que usa para aplastar a todo aquel a quien se opone a su régimen dictatorial ========================================================

Publicado el sábado, 06.30.12
Los vínculos entre el Medicare y Cuba

Jay Weaver, Mimi Whitefield y Jacqueline Charles

jweaver@MiamiHerald.com
Oscar L. Sánchez, un inmigrante cubano con poca educación, ayudó a

revolucionar los grupos delictivos de Miami especializados en fraudes al

Medicare mediante un establecimiento dedicado al negocio de cambio de

cheques que permitió a varios criminales el lavado de $63 millones

procedentes de Estados Unidos a través de una telaraña de cuentas en el

extranjero, hasta terminar en el Banco Nacional de Cuba, afirman las

autoridades.
Sánchez supuestamente conspiró con estafadores del Medicare y otros

criminales para desviar el dinero sucio a través de más de una docena de

cuentas bancarias de empresas ficticias en Canadá y Trinidad. El lavado

de dinero era canalizado en última instancia mediante transferencias de

$100,000 o más desde una sucursal bancaria de Trinidad en La Habana

hacia el Banco Nacional de Cuba, de acuerdo con las autoridades federales.
Los agentes del FBI y los fiscales están tratando de averiguar quién

recibió el dinero en Cuba: ¿Fugitivos de fraude al Medicare, otros

delincuentes, funcionarios del gobierno, o todos ellos? ¿O se reenvió el

dinero una vez más a otros países? Mientras las autoridades tratan de

rastrear el dinero, están presionando a Sánchez para dar con otros

posibles cómplices que colaboraron con él en el sur de la Florida,

Canadá, Trinidad y Cuba.
Sánchez fue acusado el mes pasado de conspirar para lavar millones de

fondos del Medicare de 70 empresas de la salud del sur de Florida, en

una acusación sin precedentes que sacudió a Miami, Washington, DC y La

Habana. Sánchez, de 46 años, ciudadano naturalizado de Estados Unidos

que vivía con su esposa en Naples, se declaró no culpable y se ordenó su

detención antes del juicio.
El abogado defensor de Sánchez, Peter Raben, describió a su cliente como

"un hombre sencillo y trabajador".
"La probabilidad de que revolucionara algo es menor que cero", dijo

Raben a The Miami Herald.
El caso de Sánchez ha puesto de manifiesto profundas fallas en el

programa de Medicare y el sistema bancario internacional. El demandado

es acusado de conspirar con un "sindicato de lavadores internacionales

de dinero" que utilizaban las ganancias fraudulentas del robo al

Medicare como garantía para pagar en efectivo a estafadores de la

atención médica en el sur de la Florida y también para transferir dinero

al sistema bancario de Cuba con el fin de ocultarlo.
¿Qué impulsó a este sindicato bancario clandestino? Desde mediados de

1990, oleadas de inmigrantes cubanos han aprendido miles de formas para

aprovecharse del programa de salud para los ancianos y los

discapacitados financiado por los contribuyentes. Mientras tanto, cerca

de 150 sospechosos han huido a la isla comunista y otras partes de

América Latina para eludir el procesamiento, de acuerdo con el FBI y

documentos judiciales.
Un ex fiscal federal de Miami que ayudó a dirigir la acción contra el

fraude al Medicare en los últimos años, dijo que los fugitivos huyen a

Cuba porque su gobierno nunca devuelve los delincuentes a las

autoridades estadounidenses. Y porque los fugitivos pueden proteger sus

millones extraídos del Medicare.
"El rastro del dinero termina allí", dijo el abogado Ben Curtis, de

Washington, DC.
Andy Gómez, investigador titular del Instituto de Estudios Cubanos y

Cubanoamericanos de la Universidad de Miami, se hizo eco de esa opinión,

diciendo que "una vez que el dinero llega a Cuba, entra en un agujero

negro".
Gómez, como muchos otros, cree que el gobierno cubano extorsiona a los

criminales que van y vienen entre el sur de la Florida y la isla. Pero

ahora también cree que el caso de Sánchez muestra que Cuba se ha visto

"directamente interesada" en el lavado de millones de dólares del Medicare.
"Sánchez no tenía la especialización ni el conocimiento para ejecutar

esta operación", dijo Gómez, quien especuló que un controlador de la

inteligencia cubana que se han reunido con él y le dio instrucciones.

"Él no podía hacer esto por su cuenta".
La oficina del fiscal federal ha dicho que no tiene pruebas de que el

gobierno cubano jugó un papel en el presunto plan para el blanqueo de

fondos fraudulentos del Medicare. Los funcionarios cubanos se enojaron

ante la acusación, negando cualquier implicación.
Sin embargo, The Miami Herald ha sabido que los millones lavados fueron

transferidos por cable, de manera automática, desde las más de una

docena de cuentas de las empresas ficticias en la sucursal del Republic

Bank de Trinidad en La Habana, al banco de Cuba, controlado por el

Estado. Públicamente, los documentos de la corte federal sólo dijeron

que "al menos dos de esas cuentas contenían instrucciones para que el

banco enviara inmediatamente por cable todo el dinero de las cuentas al

sistema bancario cubano".
El Banco Nacional de Cuba se divide en varios bancos con diferentes

especialidades que ofrecen servicios comerciales, al consumidor,

comerciales, de turismo, y de cambio de divisas.
A pesar de la variedad de bancos, "realmente hay un solo propietario, el

gobierno de Cuba", dijo Fernando Capablanca, un ex ejecutivo bancario de

Miami y ahora consultor bancario.
El banco de Trinidad, que abrió una oficina en La Habana en mayo del

2002, ha entregado registros de las transacciones de las diversas

empresas ficticias al FBI, pero públicamente la institución sólo ha

dicho que no tenía ninguna relación con Sánchez, el acusado.
El procurador general de Trinidad y Tobago, Anand Ramlogan, se negó a

comentar sobre el caso Sánchez, diciendo que no conoce todos los hechos.

Sin embargo, dijo, el país ha tomado una serie de medidas para combatir

el lavado de dinero.
"Tenemos leyes de 'Conozca a su cliente'?", dijo Ramlogan a The Miami

Herald en su oficina de Puerto España. "Tenemos declaraciones sobre las

fuentes de los fondos. Las cosas están en su lugar".
Sánchez se las arregló para mantenerse por debajo del radar porque se

cuidó mucho de ocultarse a sí mismo y la verdadera fuente de los fondos

blanqueados, al no poner jamás su nombre en ningún documentos

corporativo o bancario, dijeron las autoridades. Incorporó su compañía

de cambio de cheques en Naples, Estates Business Center, en nombre de su

esposa, Ilens R. Sánchez.
Oscar Sánchez, que llegó a Estados Unidos en el éxodo del Mariel en

1980, pasó trabajos como un nuevo inmigrante y desarrolló un registro

como delincuente de poca monta en la Florida. Finalmente, prosperó a

mediados del 2000 cuando, supuestamente, se unió a los grupos de fraude

al Medicare como banquero no oficial y, más tarde, comenzó a invertir en

bienes raíces en el área de Naples y Fort Myers.
A pesar de sus intentos para permanecer en la sombra, dicen las

autoridades, Sánchez cometió por lo menos un error fatal. En febrero del

2007, transfirió $38,357 de su cuenta bancaria personal de la Florida a

la cuenta de una empresa canadiense llamada Magnus Aviation Logistics.

La compañía de Montreal estaba en el centro de la presunta red de lavado

de efectivo hacia Cuba, de acuerdo al menos con un caso de fraude de

atención médica relacionada con el procesamiento de Sánchez.
Sánchez fue descrito por el fiscal federal Ron Davidson como un

"financista de los defraudadores y un inversionista de capital para los

bancos cubanos", que había hecho 78 viajes al extranjero durante la

década pasada, de acuerdo con una moción para detenerlo antes del

juicio. De esos viajes, 61 se realizaron a Cancún, México, un punto de

partida para Cuba. Su compañero de viaje en un vuelo a Cancún fue el

dueño de varias compañías "fraudulentas" de atención médica en

Miami-Dade que enviaron dinero a Cuba, a través de Canadá y Trinidad,

según documentos judiciales.
Días después de la detención de Sánchez en Naples el mes pasado, el juez

Jonathan Goodman ordenó su detención en Miami, diciendo que la acusación

era "muy fuerte" y que él constituía un "riesgo de fuga" ya que encara

hasta 20 años en prisión si es declarado culpable.
Tanto los fiscales como los agentes del FBI comenzaron a concentrarse en

Sánchez en los últimos años después de que delincuentes condenados por

delitos de fraude al Medicare comenzaron a establecer acuerdos de

declaración de culpabilidad, y a señalarlo a él como su hombre del

dinero. Además, las autoridades comenzaron a notar que millones de

dólares eran transferidos desde empresas de equipos médicos y clínicas

de terapia contra el VIH en la Florida a las cuentas de empresas

ficticias en el Royal Bank of Canada, de Montreal.
Según documentos judiciales, así fue cómo funcionó el presunto esquema

de lavado de dinero de Sánchez entre el 2005 y el 2009:
Los estafadores del sistema de atención médica en el sur de la Florida

ponían rutinariamente sus negocios acreditados por el Medicare a nombre

de propietarios falsos -a menudo inmigrantes cubanos recién llegados-

para ocultar a las autoridades sus propias identidades como verdaderos

dueños de las cuentas.
En el caso de Sánchez, los fiscales dijeron que 70 empresas médicas del

sur de la Florida facturaron al Medicare por $374.4 millones y

recibieron pagos por $70.7 millones, dinero que fue depositado

directamente en sus cuentas bancarias corporativas. Pero el desafío para

"los cerebros del fraude al Medicare" era cómo retirar el dinero de sus

cuentas, ya que tendrían que revelar sus identidades en los bancos,

según documentos judiciales.
Por lo tanto, muchos de ellos se dirigieron a Sánchez y su negocio de

cambio de cheques para el blanqueo de por lo menos $31 millones de esos

reembolsos del Medicare, según documentos judiciales.
Entre quienes utilizaron los servicios de Sánchez estuvieron Michel De

Jesús Huarte, quien cumple una condena de 22 años de prisión por operar

un fraude de $100 millones con una clínica para el VIH en Miami-Dade y

otras partes del sureste de Estados Unidos.
Al mismo tiempo, Sánchez llegó a conocer a un "grupo de individuos" que

controlaban empresas fantasmas con 15 cuentas bancarias en Canadá y

Trinidad, y que querían transferir millones de dólares derivados de

actividades criminales al sistema bancario de Cuba. Ellos habían

comprado más de 20 cajas de giros postales, transfiriendo el dinero en

cantidades de menos de $10,000 a la vez para evitar el tener que

declarar el origen de los fondos conforme a las leyes de Estados Unidos.

Usaron seudónimos, incluyendo el nombre de "Bill Clinton", según

documentos judiciales.
Pero el proceso era "costoso y consumía mucho tiempo". Entonces entra

Sánchez, que los ayudó a transferir grandes cantidades de dinero a Cuba,

un total de $63 millones, según la fiscalía.
Por una cuota del 10 por ciento, Sánchez conectaba entre sí los dos

extremos del esquema: Un grupo de delincuentes suministraba millones de

dólares en dinero contante y sonante a los cabecillas del fraude al

Medicare. Esos líderes, a su vez, enviaban cheques o giraban por cable

el dinero proveniente de sus cuentas bancarias corporativas en el sur de

la Florida a las empresas ficticias de los otros delincuentes en Canadá,

muestran los registros.
El dinero lavado se depositaba en cuentas en el Royal Bank of Canada, en

Montreal, y los ingresos eran enviados por cable posteriormente a

numerosas empresas fantasmas en Trinidad, y después eran depositados en

cuentas de desconocidas en el Banco Nacional de Cuba.
Un ejemplo, "Sánchez se benefició de ambos lados al girar $468,985 de

una compañía del sur de Florida participante en el fraude, a una cuenta

bancaria en Canadá", alegó Davidson, el fiscal, en la petición para

detener a Sánchez antes del juicio.
De acuerdo con los tribunales y los registros públicos, una de las

supuestas empresas ficticias canadienses que recibieron los cheques

lavados fue Magnus Aviation Logistics. Los documentos corporativos dicen

que Magnus era dirigida por Anthony Caristo y se disolvió el año pasado.
Los registros canadienses también muestran que Caristo era director de

otras dos empresas de Montreal: Arxe Capital y Monetaria Card Solutions,

que también fueron disueltas. Monetaria quedó inactiva tan sólo unos

días después de la detención de Sánchez el mes pasado, según los

documentos. Ni Caristo ni sus mencionados negocios pudieron ser

contactados para hacer comentarios.
Al igual que Estados Unidos, Canadá cuenta con una agencia federal -el

Centro de Análisis de Informes sobre Transacciones Financieras

(FINTRAC)- que recoge información de inteligencia sobre presuntas

actividades de lavado de dinero y financiamiento del terrorismo.
Según la ley canadiense, las instituciones financieras que reciben o

giran transferencias de $10,000 o más al extranjero, están obligadas a

presentar un informe a FINTRAC. Eso significa que los cheques o los

giros enviados desde y hacia la cuenta de Magnus, deben haber dado lugar

a informes.
La agencia canadiense no devolvió las llamadas de The Miami Herald.
El título de la historia "Profesión: el fraude", publicada el 23 de

junio, de ninguna manera implica la culpabilidad del señor Oscar

Sánchez, quien todavía no ha sido enjuiciado por las acusaciones de

lavado de dinero.
http://www.elnuevoherald.com/2012/06/30/v-fullstory/1241635/los-lazos-entre-el-medicare-y.html