YO CAMINO

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viernes, 10 de febrero de 2012

"CUBA" Se acerca la primavera en Cuba

Cuba representa para mi? Los años de mi primera infancia donde me formé y aprendí a crecer. Desde la toma castrista, Cuba representa tristeza, injusticia y lamento. Yo no es que esté indignado sino que vivo indignado, no solo por la total ausencia de libertades que existe en mi patria sino por la impunidad más absoluta de la tiranía cubana en cuanto a los métodos que usa para aplastar a todo aquel a quien se opone a su régimen dictatorial ========================================================

Se acerca la primavera en Cuba

Barriada de San Miguel del Padrón
Se acerca la primavera y con ella el recuerdo de las rebeliones árabes que dieron al traste con regímenes como el de Gadafi en Libia. En Cuba, como en el norte africano, una gran parte de la sociedad intenta sobrevivir del mercado negro y las pequeñas empresas que a regañadientes permite el gobierno, y en Cuba, como en el norte de África, esta gran masa de desfavorecidos puede protagonizar un estallido social semejante al que diera al traste con las autocracias del mundo musulmán.


La protesta del pasado miércoles 8, de alrededor de un centenar de personas en el reparto Núñez, en el municipio habanero de San Miguel del Padrón, constituye un recordatorio de que el descontento popular en Cuba puede estallar en cualquier momento, como en Túnez, Libia o Egipto. Una vendedora frustrada, multada por segunda vez en menos de 24 horas, comenzó a gritar “¡Está bueno ya de atropellos!”, y fue apoyada por una multitud que lanzó gritos y consignas antigubernamentales, mientras inspectores y policías se retiraban del lugar. El hecho fue reportado por el periodista Joel Lázaro Carbonell y publicado ayer en Cubanet.

Nadie desea un desenlace violento para Cuba. A la sociedad civil cubana le toca demandar los cambios y el régimen debe entender que la solución a la crisis nacional pasa por una verdadera y profunda apertura, económica y política, y no por los baches con que los Castro intentan atascar la rueda de la Historia, que inevitablemente se desplaza hacia adelante y les pasará por el lado. En sus manos está que no les pase por encima.