YO CAMINO

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martes, 28 de febrero de 2012

"CUBA" Engaño consentido

Cuba representa para mi? Los años de mi primera infancia donde me formé y aprendí a crecer. Desde la toma castrista, Cuba representa tristeza, injusticia y lamento. Yo no es que esté indignado sino que vivo indignado, no solo por la total ausencia de libertades que existe en mi patria sino por la impunidad más absoluta de la tiranía cubana en cuanto a los métodos que usa para aplastar a todo aquel a quien se opone a su régimen dictatorial ========================================================


Dariela Aquique
HAVANA TIMES, 27 feb — La doble moral, es casi una condición inherente a la forma de vida del cubano. Ese miedo visceral a la verdad y acomodarse a que las cosas parezcan lo que no son, ha venido siendo práctica con la que muchos se evitan el clásico estigma social de: señalarse o buscarse problemas.

Incontable es la cifra de personas que asienten con un criterio, con el que realmente están en total desacuerdo, o que acuden a ciertos eventos, como reuniones cederistas o sindicales o marchas y mítines, los que le importan un bledo y en los que su presencia no es más que un simulacro.

Los hay quienes se escudan detrás de un cargo de activista o dirigente, incluso detrás del carnet de militantes del inmortal Partido Comunista.

Pero hasta aquí, es la manifestación de la doble moral voluntaria, esa que algunos deciden adoptar para cooperar con la inercia en medio de este zozobrar social de la isla.

Sin embargo resulta que ahora ha surgido una nueva variante, la doble moral oficializada. Sí, una opción que es propiciada por las mismas instituciones, una invitación a la farsa, un engaño consentido.

Como todos sabemos, el estado libró durante años una guerra sin cuartel contra los jineteros. Ese grupo social bastante numeroso, por cierto, que se dedica a asediar turistas extranjeros, sirviéndoles de guía, ofreciéndoles hospedajes y restaurantes particulares, donde dicho sea de paso, los precios son más módicos, la calidad del servicio mejor y los animadores por cuenta propia, tendrán sus comisiones.

Es común ver a estos simpáticos cubanos, siempre solícitos y dispuestos a brindarle a los amigos foráneos: un coche, tabaco, ron, casa en la playa y hasta chica…

Eran una piedra en el zapato para los policías que tenían que andar, detrás de esta bandada de busca vida.

Por supuesto que esto también afecta increíblemente la imagen del país, porque no todos los jineteros se conformaban solo con buscarse unos pesos convertibles para el diario. Los hay quienes trasgreden ciertos espacios y comercializan drogas o practican el proxenetismo.

Santiago, pese a sus muchas playas, desarrolla un buen turismo de ciudad y descubrí hace pocos días en el céntrico parque de Céspedes como los jineteros hacen su labor, sin ser molestados por la policía y ante los extranjeros venden la imagen de trabajadores del sector turismo.

A algún sesudo, se le ocurrió la idea de “legalizar” el statu quo de estos, y resulta que ahora andan por las calles, plazas y centros de afluencia extranjera, exhibiendo un solapin,  como: “gestores.”

Pero siempre hay en su aspecto o en su forma de abordar a los visitantes ciertos detalles delatadores y no pude evitar sentirme tentada a llamar a uno de ellos y preguntarle, a lo que tuve por respuesta:

“No sé, ahora yo trabajo aquí con los choferes, ofreciendo taxis y llevando a los pepes (extranjeros) a lugares por los que pregunten… y na´ siempre se busca algo y la policía no te molesta cuando ven el solapin y se lucha más tranquilo.”

Inteligentes, ¿verdad?, como reza un viejo proverbio: ¡si no puedes con tu enemigo, únete a él! Así ahora la doble moral, ni siquiera tiene que ser una iniciativa personal, es propiciada, es el engaño consentido.


Fuente: http://www.havanatimes.org/