YO CAMINO

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miércoles, 8 de febrero de 2012

"CUBA" El déficit cubano ¿quién lo paga?

Cuba representa para mi? Los años de mi primera infancia donde me formé y aprendí a crecer. Desde la toma castrista, Cuba representa tristeza, injusticia y lamento. Yo no es que esté indignado sino que vivo indignado, no solo por la total ausencia de libertades que existe en mi patria sino por la impunidad más absoluta de la tiranía cubana en cuanto a los métodos que usa para aplastar a todo aquel a quien se opone a su régimen dictatorial ========================================================


Roberto Álvarez Quiñones . Periodista, economista e historiador cubano. Autor de siete libros de temas históricos, económicos y sociales. Trabajó como editor y columnista del diario "La Opinión" de Los Ángeles, de 1996 a 2008. Ex profesor universitario. Ex analista económico de la TV hispana en Estados Unidos. Ha impartido cursos de postgrado y conferencias en países de Europa y Latinoamérica . Ha recibido 11 premios de periodismo. Reside en el sur de California.
 
 
 

Una persona puede gastar más dinero del que gana o tiene ahorrado, únicamente de dos formas: o se endeuda, o un alma caritativa paga las cuentas que exceden su capacidad de pago. O hace ambas cosas a la vez.

Esto es válido también para las naciones. Un país que produce poco, exporta menos de lo que importa y no tiene reservas monetarias ni otras fuentes de ingresos para cubrir el déficit de su balanza comercial, o se endeuda o alguien tiene que pagar sus cuentas. O hace las dos cosas.

Esto último, endeudarse y recibir subsidios de "buenos amigos", es lo que explica que la Oficina Nacional de Estadísticas de Cuba (ONEC) haya informado recientemente -aunque con un año de retraso- que en 2010 el país elevó sus exportaciones a 4,597 millones de dólares ($3,109 millones en 2009) y que sus importaciones se incrementaron de $9,618 millones en 2009 a $10,646 millones en 2010.

Ello significa que el país tuvo un déficit en su balanza comercial de $6,049 millones, equivalentes a $540 dólares por cada uno de los 11.2 millones de habitantes. El intercambio comercial global fue de $15,243 millones, pero de ellos sólo el 30% fueron exportaciones y el 70% fueron importaciones. ¿Quién cubrió la diferencia?

Semejante desbalance, desastroso en cualquier nación, en Cuba es normal, pues el régimen de los hermanos Castro invariablemente registra déficits en su comercio exterior desde hace medio siglo. ¿Cómo es eso posible? ¿A cuánto asciende ya la deuda externa cubana?

Durante casi 30 años los desbalances comerciales fueron cubiertos con los multimillonarios subsidios de la Unión Soviética y la acumulación de una deuda enorme con Moscú, que obviamente no se va a pagar jamás. Luego de la desintegración de la URSS apareció, como salido de un sombrero mágico, un tío rico y dadivoso llamado Hugo Chávez, quien se encarga ahora de pagar los "bills" del régimen cubano, casi regala dos tercios del petróleo que consume la nación, y mantiene a flote la economía isleña.

Por sólo citar un ejemplo, en 1989, último año "bueno" en las relaciones comerciales entre la URSS y Cuba –en 1990 ya el gobierno soviético redujo drásticamente sus subsidios a los Castro-la isla exportó bienes y servicios por $5,400 millones e importó por valor de $8,139 millones, según la ONEC. Es decir, tuvo un déficit de $2,739 millones cuando estaba en su mejor momento y disfrutaba de precios altísimos para el azúcar que exportaba a la URSS y demás naciones comunistas y era Boris quien "anotaba en el hielo" los sobregiros y eliminaba el saldo rojo en la contabilidad cubana.

Según el Bank for International Settlements (BIS), con sede en Basilea, Suiza, como Cuba compra mucho más de lo que vende, en 2004 tenía una deuda acumulada en divisas occidentales de $13,288 millones. A Japón le debías $2,331 millones, a Argentina $1,967 millones, $1,765 millones a España, $1,316 millones a Francia, $682 millones a China, y $5,227 millones a otros 19 países, incluyendo deudas con Rusia y otros países de Europa del Este contraídas luego de la caída del Muro de Berlín.

De esa deuda Cuba no paga ni siquiera los intereses acumulados, por lo que el saldo del adeudo sigue creciendo y se le va creando un enorme obstáculo financiero a cualquier gobierno que asuma el poder en el postcastrismo. La isla ya casi no puede comerciar con esas naciones acreedoras.

Con los países ex comunistas, de acuerdo con el BIS, en 2004 la deuda de Cuba en rublos convertibles --moneda utilizada en el comercio entre las naciones miembros del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME)-era de $22,069 millones, de ellos $20,848 millones con la URSS.

Vale aclarar que no se trata de que Cuba debiera obtener siempre superávit (más ventas que compras) en su balanza comercial. De hecho es común que muchas naciones en desarrollo registren déficit en su comercio exterior, pues necesitan importar tecnología, bienes de capital, insumos, materias primas, equipos. Pero pueden financiar esas cuantiosas importaciones porque reciben créditos que luego van pagando en la medida que la economía va creciendo.

No más créditos

Sin embargo, en Cuba, con su economía estatal, los recursos tecnológicos y de capital importados no se aprovechan, hay desorden, despilfarro, robos masivos en las fábricas, bajísima productividad y una colosal ineficiencia. Así no hay economía que crezca y los créditos recibidos no pueden ser pagados. Lógicamente los proveedores extranjeros dejan de vender y de conceder créditos comerciales a un cliente que es incapaz de devolver lo que le prestan. Pero esa reticencia internacional a comerciar con la isla el régimen la atribuye al "criminal bloqueo" (embargo) de EE.UU.

De manera que la economía no crece porque carece de lo necesario para funcionar, y al no crecer no se puede cumplir con el servicio de la deuda. Ante tal círculo vicioso el país tiene que ser "ayudado" con subvenciones desde el extranjero. La URSS financiaba sus importaciones porque era el mayor productor mundial de petróleo y también el mayor exportador de materias primas en general.

Sin los subsidios soviéticos y luego los venezolanos, la economía castrista habría colapsado. Es así de simple. Hoy es más aguda la obsolescencia tecnológica en la isla, el deterioro de las industrias, la improductividad, y la corrupción es toda una cultura. Un dato resume la situación: la producción industrial cubana es hoy el 43% de lo que se producía en 1989, y las fábricas emplean únicamente al 10% de la fuerza laboral.

Sólo los subsidios de Caracas y los $1,200 millones netos que recibe el régimen de los "gusanos" y la "mafia" de Miami en remesas anuales, han evitado la paralización económica.

Porque en el turismo, principal generador de ingresos brutos en moneda extranjera, de cada 100 dólares que entran en la isla salen de nuevo entre 60 y 70 dólares, que son el componente importado del costo de operación de esa industria, para la cual hay que importar hasta frutas y vegetales frescos de República Dominicana. En 2010, según la ONEC, el turismo aportó $2,221 millones. Pero $1,488 regresaron al extranjero. O sea, quedaron en poder de los Castro sólo $733 millones.

Si Chávez pierde el poder en las próximas elecciones presidenciales, o por enfermedad, las consecuencias serán catastróficas para Cuba. Y quienes miran hacia China deben ir olvidándose de que Beijing pudiera ser el próximo mecenas relevo de Moscú y Chávez. La isla tiene muy poco que exportar y los dirigentes chinos creen mucho menos en la ideología que en los billetes, sobre todo si son verdes.
 
Fuente: http://noticias.aollatino.com/