YO CAMINO

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domingo, 11 de septiembre de 2011

"CUBA" HASTA QUE MOTOROLA NOS SEPARE Iglesia de Infanta y Manglar La Habana

Cuba representa para mi? Los años de mi primera infancia donde me formé y aprendí a crecer. Desde la toma castrista, Cuba representa tristeza, injusticia y lamento. Yo no es que esté indignado sino que vivo indignado, no solo por la total ausencia de libertades que existe en mi patria sino por la impunidad más absoluta de la tiranía cubana en cuanto a los métodos que usa para aplastar a todo aquel a quien se opone a su régimen dictatorial ========================================================

HASTA QUE MOTOROLA NOS SEPARE




A LA LUZ DE LOS MÓVILES
Orlando Luis Pardo Lazo
Después de casi 24 horas en vilo, los secuestrados somos nosotros, reclusos exhaustos de culo sobre el contén de Infanta y Manglar. Estamos casi presos por cuenta propia, cara a cara frente a un cordón de policías y una ristra de sonrientes interrogadores políticos. Si esto no es democracia...
Nos hemos arrestados nosotros mismos, intentando no dejar solos al Pastor Braulio Herrera Tito con decenas de sus fanatizados fieles en el templo de Infanta entre Santa Marta y Manglar. Aunque la legalidad no parezca asistirles en este caso, la violencia vil entre cubanos debe ser evitada cada vez que Twitter lo permita. Los represores (incluso en el nombre de la ley) tienen que aprender que ya no pueden actuar como mafias ocultas.
En este sentido, la prensa cubana y la internacional radicada en la Isla con su silencio están sembrando las futuras tecnodictaduras del crimen en este país. La prensa en Cuba se está ganando el estigma de antinacional. Tal vez más temprano que tarde habrá que abolirla por una cuestión de honor. Los rumores que van llegando a los barrios y otros pueblos de Cuba no pueden ser más fascistas: diríase que nuestro civilizado pueblo ya está listo para aprobar por unanimidad que el susodicho Pastor y sus gritones de aleluyas y panderetas bien se merecen una noche de cristales rotos y cuchillos largos...
Me niego a tolerar ese holocausto en La Habana. Odié a todo el público (a sueldo de la policía política) que me rodeó este sábado 10 de septiembre en la esquina más desierta o desertada del mundo. Brutos, mentirosos, ignorantes, asesinos en potencia, soplones, descarados de ron barato y pésima hoja sexual, machistas y frígidas, abusadores todos: esa es la alta calificación del personal cubano que dicen que nos salvará de caer en crisis cuando llegue el capitalismo. Ja!
También mil veces sufrí a los Asambleístas de Dios subidos en mi misma ruta P-1. Su delirio es despótico (como Dios), pero incapaz de daño mortal por el momento. Nada de pedir un avión para huir a los Estados Unidos de América por culpa del tsunami que viene, nada de hacer volar el templo con una balita de gas, nada de secuestrar a niños y adolescentes que serán un escudo contra las balas de los francotiradores, nada de robos y armas. Basta de mentiritas, por favor. Pido luz. Pido que se explique con sinceridad y pavor (reconocer que no nos reconocemos: eso sí es poesía cubana). Pido que se le dé voz a este hombre desesperado ante la opinión pública de nuestro país (aunque nuestro país no tenga opinión pública tras décadas de castración consuetudinaria).
Policía Nacional Revolucionaria: no hagas ese cordón tan de espaldas al templo, toca la puerta enrejada del recinto y propón un diálogo incluso si el tipo luce un tin fuera de sus cabales. ¿Qué le pasa al Pastor? ¿Está dolido, resentido, engreído, poseído? ¿No tiene derecho a una protesta incivil, voluntaria, aislacionista? Es casi seguro que su hálito es el de las sectas cerradas que manipulan mentes inocentes. Detesto esa retórica. Pero, ¿por qué no cerrar de una buena vez entonces todas las iglesias de Cuba, si todas quieren el corazón de la patria enterito para sus respectivos Jesús?
De noche, a la luz de los Nokias, bajo la luna límite del 18-plantas tildado Fama y Aplauso, vi el cansancio infantil de los policías, el tedio de los agenticos rasantes que se rotaban para vigilarnos, sin entender ni media palabra de qué hablábamos, inseguros y por eso mismo, capaces de todo para exterminar la fuente de su humillación intelectual.
Increíblemente, contra esa mezquindad mutilante estuve de vigilia en Infanta y Manglar. No quería ver morbosamente la barbarie a punto de estallar en el templo. Ante todo quería evitarla. Después me fascinó la idea de lanzarle un mensaje de concordia en el cambio a la policía parapetada y un tanto acosada por nuestra legión de celulares conectados con medio mundo.
De hecho, creo que es una gran oportunidad para un plantón pacífico en Infanta y Manglar, para entrar masivamente a refrescar dentro del templo sitiado, para no movernos del césped de la heladería Bim-Bom hasta llegado el invierno, una especie de M-11S sin convocatoria, por ejemplo, sin la necia necesidad de indignarse (porque entonces tendríamos que suicidarnos para ser coherentes como nación).
Seguridad del Estado: ¿qué tal si hoy domingo 11 de septiembre somos no decenas, sino centenares o miles frente a las rastras incógnitas y las patrullas inútiles de adolescenticos guajiros?
Pueblo de Cuba: ¿qué tienes que hacer hoy domingo metido en casa? ¿Te animas a un camping urbano mientras dure este cerco dilatadísimo por gusto? Si la luz del día es hermosa, no quieras ni imaginarte la infatuación virginal de la luna loca de madrugada.
Se pueden hacer fotos de paparazzi, jugar beisbol o futbol en las calles cerradas para siempre, socializar con los vecinos y las autoridades camufladas, saludar con suerte a Yoani Sánchez, a algún periodista independiente o a una Dama de Blanco, al director de cine Fernando Pérez, a la cantante triste Teresita Fernández, o algún novelista oficial. Sería un domingo sin fuego en el palacio presidencial y sin terrorismo de Alá con alas contra el corazón del mercado mundial.
Cualquier brecha en Cuba hoy podría ser la del entendimiento final, la de la aceptación del otro, la del SÍ tras eones de NO, cualquier imprevisto puede ser el eslabón perdido del amor, por más que la levadura de nuestra alma esté seca y sin ilusión de fermentar

Fuente:http://orlandoluispardolazo.blogspot.com/2011/09/hasta-que-motorola-nos-separe.html?spref=fb